Fibra. Obra sobre papel de tres generaciones de artistas ecuatorianos (CCC Floreal Gorini, junio 2011)

El domingo 5 de junio fui con cuatro amistades al Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, en plena calle Corrientes, a ver una muestra titulada Fibra, inaugurada el 5 de mayo y en exhibición hasta el 19 de junio en tres salas de acceso libre y gratuito.

Tal como reza el subtítulo que decidieron utilizar los organizadores, se trata de la exposición de la obra sobre papel de tres generaciones de artistas ecuatorianos, traída a Buenos Aires por el colectivo Paradogma. Gestión cultural independiente. El concepto de la muestra es bastante claro y directo. Tal como sintetiza Yomara Rosero, miembro del colectivo Paradogma y coordinadora de la muestra:

Conocer y reconocer las distintas formas de interpretación de la realidad pasada, presente y futura, intensifica, enriquece, profundiza y desborda cualquier límite que se pretenda imponer al universo imaginativo de nuestros pueblos, ya que, la dimensión de la cultura no se agota en un contexto histórico, político o social.

Esta constatación temporal tiene claramente su correlato espacial, pues de lo que se trata al traer esta muestra a pleno centro porteño es reconocer los “lenguajes creativos” que fundamentan el arte en Latinoamérica, buscar puntos de contacto entre la producción realizada en regiones que comparten más inquietudes sociales, políticas y artísticas de lo que a menudo se acepta.

A ello nos zambullimos cuando, por la tarde, entramos en el centro cultural y recorrimos con avidez las tres plantas dedicadas a la exhibición. Acaso la distribución de la obra tiene también un atractivo especial. Luego de admirar las paredes que contienen el primer tramo de la muestra, en un sector algo solitario hacia el centro de la planta baja, nos dirigimos a la gran escalera lateral que conduce al primer subsuelo. Mientras descendíamos podíamos ir entreviendo las obras que se alzaban orgullosas sobre las paredes situadas a nuestra derecha. Esa progresiva aproximación parecía descubrir un secreto, como si la ubicación misma nos intentara decir algo.

Sin título, de Carlos Rosero. De la serie "Clips" (2010)

Lo mismo sucedió cuando descendimos nuevamente las escaleras para llegar al segundo subsuelo. Allí, durante el descenso, me vi solitario, pues mis amistades ya habían arribado a destino y por un instante sentí que algún corazón gigante salido de un cuadro de Carlos Rosero las había secuestrado y reducido a leucocitos (agentes defensores y protectores, después de todo). Pero no, allí los vi ni bien mis pies tocaron el piso del segundo subsuelo, el último tramo de la muestra, un pequeño paso para este pobre pibe, pero a la vez un gran paso para quien sólo deseaba reencontrarse con sus amistades y empacharse de papeles desestructurados y reconvertidos.

Se ha dicho ya cien veces que el arte habla por sí solo, y sin embargo no está mal expresar lo que uno percibe, lo que uno siente, al mirar cara a cara a una obra, del mismo modo que al escuchar con atención una pieza musical y esperar ser atendido por el espíritu del artista, acaso por una nota que suena particularmente bien y pareciera que nos habla a nosotros. Este expresar no es sino otra de las tantas formas posibles de compartir.

Una de las preguntas obvias que uno hace al encontrarse con una muestra de estas características, es cuáles son los límites y cuáles las potencialidades del formato elegido. El papel, ese entramado de fibras al que refiere el título de la muestra, ha sido una herramienta fundamental en la historia de muchas sociedades. Y ha sido tanto herramienta de dominación –la escritura al servicio del Estado, por ejemplo– como herramienta de liberación –la prensa revolucionaria, la poesía–. Y en este punto es que aflora otro uso del papel que puede tener distintos significados según desde dónde se realice y con qué objetivos, pero que llama la atención sobre todo por el universo de técnicas que habilita, y que excede incluso lo que uno creyó aprender en el taller de dibujo. El papel como formato para el arte plástico, pero no solamente para el dibujo y la ilustración en grafito, tinta, acuarela…, sino para toda clase de experimentaciones, desde óleo en barra y técnicas mixtas que incluyen serigrafía, hasta bordados realizados directamente sobre el papel.

Si hay algo que esta exposición demuestra es que el papel, si bien puede no equiparar las potencialidades obvias del lienzo cuando de trabajo en pintura se trata, habilita un enorme abanico de posibles exploraciones y es capaz de soportar más vejaciones de las que un principiante podría siquiera imaginar en un trozo uniforme de papel. Después de todo, el papel es fibra, y fibra es también sinónimo de vigor y robustez –ya le decía Passarella a sus jugadores que les había faltado fibra allá por el año 1996 cuando la selección argentina empató ante Chile en las eliminatorias de Francia 98.

Cabeza y mano a color (1997), de Oswaldo Wasayamín

Así, a lo largo de la muestra me topé con obras que en algunos casos se imprimieron con inaudita gravedad en mis retinas. Quizás las más impactantes fueron “Cabeza y mano a color” y  “Angustia #1” de Oswaldo Wayasamín, con una temática indigenista y con un empleo verdaderamente excitante de la litografía y la serigrafía en color.

Oscuras intenciones (1983), de Miguel Varea

Mi amiga Ana Laura mencionó en un momento del recorrido a Alejandro Dolina y, de pronto, viendo la obra de Miguel Varea (aguafuertes y tinta china), recordé las ilustraciones de Carlos Nine. Mientras Leonor Manso se paseaba por el segundo subsuelo –quizás en los preparativos por el venidero estreno de Los poetas de Mascaró, una obra de poesías en homenaje a Haroldo Conti–, pude ver una pieza de Jorge Velarde que me remitió a las que había visto en las plantas superiores. Particularmente, “Máscara”, realizada en idéntica técnica que las

Máscara (2010), de Jorge Velarde

otras tres expuestas del autor (serigrafía, témpera y óleo) pero con un asombroso detallismo. Esta obra tiene como protagonista al pintor, quien espía a través del ojo de una paleta a quien aguarda del otro lado del cuadro –¿acaso sea éste el verdadero protagonista?–. Semejante transgresión, ahora comprendo, me recuerda a Velázquez en Las Meninas observando quién sabe si a los reyes, al espectador o a sí mismo.

Otro autor cuya obra me impactó fue Enrique Tábara. Me llamó mucho la atención su variación en un período bastante corto de tiempo –al menos eso creí percibir a partir de lo poco que pude ver en la muestra–. Las técnicas de este autor son bien clásicas: pastel, tinta, acuarela. Acaso eso y su estilo simple y directo fue lo que me atrajo tanto.

Podría seguir escribiendo sobre los opresivos clips de Rosero, sobre las perturbadoras figuras de Hernán Cueva, sobre los “fotones” de José Unda… Es claro que estas obras tienen una fuerte conexión con la sociedad de sus respectivos tiempos, pero también tienen cierta trascendencia que las une y da sentido a esta muestra. Como comenta Yomara Rosero:

Varios factores comunes son visibles bajo esta diversidad: el sentido crítico-irónico, la preservación de la figura; la desenvoltura lúdica con que liberan su potencia contenida.

Apostilla

Concluida nuestra visita por el centro cultural, mis cuatro amistades y yo fuimos a tomar algo al cercano bar El gato negro, por recomendación de mi amiga Liliana y para conversar sobre la muestra o sobre las experiencias de vida de cada uno. Lamentablemente, cuando llegamos, el lugar estaba repleto de personas que decían escuchar un maullido proveniente de atrás de un muro lateral que se encontraba tapado por unos estantes que exhibían olorosas especias. Sinceramente, nosotros no llegamos a oír nada, pero como había algo de desencajado en los rostros de aquellas personas, decidimos simplemente retirarnos y caminar por las frías calles de Corrientes, antes de que la tarde desfalleciera y la noche que oculta los colores nos tomara por asalto.

Desnudo moderno (1978) y Árbol pata (1986), de Enrique Tábara

Mientras hacíamos nuestro recorrido y Liliana me hablaba sobre un proyecto artístico que decidimos encarar en conjunto, la sola idea de una hoja de papel se me atravesó por la mente. No supe inicialmente de qué se trataba. Pensé que era un anticipo del miedo a la hoja en blanco que, dicen, se apodera de los escritores cuando tienen que iniciar un escrito. Comenzar a escribir algo que Liliana se iba a dedicar a ilustrar no dejaba de implicar una responsabilidad, y quizás de tan sólo pensarlo me amenazaba el vacío creativo. Pero luego pensé en las olorosas especias de El gato negro y me pregunté: ¿acaso Poe habría sentido ese miedo a la hoja en blanco alguna vez? Alguien que escribió El gato negro, La máscara de la muerte roja o la tan perturbadora William Wilson, ¿podía haber sentido miedo ante una inofensiva hoja en blanco? Chamuyo de escritor, pensé. No hay tal cosa como miedo a la hoja en blanco.

Lo que me cruzó por la cabeza era más sencillo y a la vez más terrible. Era la comprensión de que la próxima vez que agarrara una hoja en blanco, ya no iba a ver ni un insignificante trozo de papel ni una apabullante amenaza de obstrucción mental. Iba a ver en ella un hermoso sueño por construir. Y ya no tendría, nunca más, una excusa para no cumplirlo.

FIBRA
Obra sobre papel de tres generaciones de artistas ecuatorianos

Jueves 5 de mayo al domingo 19 de junio
Lunes a viernes de 11 a 22 hs.
Sábados de 14 a 23 hs.
Domingos de 14 a 21 hs.
Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini – Av. Corrientes 1543
Entrada libre y gratuita

FIBRA: sitio web
CCC Floreal Gorini: blog

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6 respuestas a Fibra. Obra sobre papel de tres generaciones de artistas ecuatorianos (CCC Floreal Gorini, junio 2011)

  1. ana-laura dijo:

    Como siempre, resumen preciso de una jornada de arte + amigos. Buenísimo.

  2. Lilith dijo:

    Despertar al día es posicionarse frente a una hoja en blanco y delinear con finos trazos algo tan sencillo como la vida misma. Es un halago para el alma y la mente despertar para primeramente leer tan notable descripción de lo que un simple grupo humano puede alcanzar en una fría tarde de domingo…

  3. Yomara dijo:

    Hola…

    Estaba en búsqueda de notas sobre FIBRA y me encontré con estos escritos. Realmente me conmovieron y emocionaron!!.. y me han dado el ánimo necesario para el día martes desmontar la muestra que lleva mi corazón plasmado.

    Un abrazo
    Yomara Rosero
    http://www.fibraecuador.com
    info@fibraecuador.com

    pd: acá les dejo el video de la muestra!!! si me lo permiten voy a publicar su nota!! me ENCANTÓ!!!

    • avgvstog dijo:

      Hola, Yomara.
      Muchas gracias por tu comentario. Me alegra mucho leer tus palabras.
      Y aprovecho para agradecerte por el esfuerzo puesto en la muestra. Desde luego podés compartir este texto como quieras, es tuyo y de quien lo lea.
      Un fuerte abrazo,

      Augusto

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