Dibujados: Encuentro de Historietistas, Ilustradores y Guionistas (Buenos Aires, octubre 2011)

El viernes 14 y el sábado 15 de octubre de 2011 se organizó un nuevo encuentro de Dibujados, en palabras de sus organizadores, “un espacio de intercambio entre aquellos que nos dedicamos a la historieta, la ilustración y el humor gráfico”. Con entrada libre y gratuita, y solicitando el ingreso con útiles, libros, ropa o alimentos para ser donados a poblaciones de las zonas carenciadas del Chaco, el evento se presentó como una jornada de encuentro e intercambio que era a la vez feria de distribución y venta de material gráfico y escrito (álbumes, libros, fanzines, revistas), espacio de exhibición de la muestra “Apocalíptica” (obras gráficas realizadas por diversos artistas siguiendo como línea temática el “fin del mundo”), e instancia de charlas, firmas de ejemplares, presentación de obras y talleres impartidos por los realizadores.

Por razones laborales y porque me tocaba luchar contra el amo del universo, el viernes no pude asistir. Pero el sábado fui tempranito al Centro con el objetivo de sumergirme en aquel reducto de guerrilleros de la tinta china y el under.

Me encontré con mi querida amiga Lili en Plaza de Mayo alrededor del mediodía. Ella con su casaca artesanalmente tatuada con la cruz del Cazador en la espalda, yo con mi vieja remera del Eternauta comprada a Sebastián del ahora extinto local de Natural Comics. De allí fuimos primero a llenar nuestros estómagos y luego a complacer nuestra avidez de trazos y viñetas, tinta y color. Entramos al edificio de Maipú 306 y subimos por la angosta escalera hasta el hall, en el cual un loco no muy sonriente pero correcto nos indicó en dónde tenía lugar el encuentro de Dibujados: “Ahí”. Señaló a nuestras espaldas. Era un poco obvio, sólo era cuestión de girar la cabeza. Pero es que nosotros ya íbamos entrenados a leer y hojear cómics, instancia que requiere la inutilización completa del cuello y la fijación de la mirada sobre el papel, aceptándose como único movimiento el de los ojos con el fin exclusivo de seguir el orden de los correspondientes relatos.

Como era temprano, las tres de la tarde, había poca gente. Pero a lo largo de la tarde y de la noche, el espacio se llenaría de un modo sorprendente. Se trataba de una especie de patio o hall cuadrangular con columnas en el cual se distribuían unas cuantas mesas, grandes y pequeñas, con libros, revistas, fanzines y objetos de colección, en exhibición y venta, custodiadas por los respectivos vendedores que a menudo eran los mismos artistas o formaban parte de la creación, edición o distribución de las obras. En las paredes se exhibían obras gráficas de distintos artistas, algunos conocidos por nosotros y otros no, que interpretaban a su modo el concepto de la jornada (“Apocalíptica”). La mayoría lo hacía explorando distintos estilos de humor gráfico.

Lo primero que hicimos al llegar al hall fue, precisamente, recorrer la sala en el sentido de las agujas del reloj centrando nuestra atención en las obras de la muestra. Una vez concluido este primer recorrido, nos dispusimos a observar las mesas con libros y otras piezas, esta vez en el sentido contrario al de las agujas del reloj.

En este segundo recorrido, mucho más lento que el primero y que anticipaba una tercera pasada pero esta vez con billetes en mano –por suerte, en este tipo de eventos no hace falta tener más que unos pocos morlacos para irse con algunas piezas de enorme valor artístico–, nos topamos con diversas genialidades tanto del under local y de otros países de Latinoamérica, como de autores clásicos y consagrados, como la reciente edición de Peter Kampf lo sabía, de Carlos Trillo y Domingo Cacho Mandrafina, las tiernas obras de Carlos López Balló (Chupacabras, Marisella, Figaro), el hermoso y melancólico Jueves de Diego Cortés y Renzo Podestá, el Igholner de Fabián García, Las correrías de el señor y la señora Rispo de Diego Parés, el llamativo Estupefacto de Lucas Varela, entre tantos otros.

Particular atención mereció, sobre todo de parte de Lili, la colección de naipes realizada por Universo Retro, un impecable trabajo basado en los viejos naipes de superhéroes de los años ochenta que representaba a diversos personajes de cómics de diversas partes del mundo reinterpretados por diferentes artistas.

A las 16:30 estaba anunciada la presencia de Jorge Lucas, y Lili tenía en su bolso un volumen de Cazador listo para ser firmado. Lucas nunca apareció, al parecer retenido por una explosión atómica, pero nosotros aprovechamos el resto de la tarde y el nacimiento de la noche para seguir recorriendo la feria.

Charlas por aquí y por allá con diversos creadores, apreciaciones mutuas sobre obras y artistas. Sin haber agotado lo que había para ver en la feria, acudimos a la pequeña sala de reuniones para escuchar a Andrés Accorsi en la presentación de los dos volúmenes de sus 365 cómics por año, incluyendo discusiones (o destrucciones, por parte de Accorsi) sobre las adaptaciones del cómic al cine.

Luego nos tomamos una levité de naranja sentados sobre el suelo del patio descubierto que se conectaba mediante una pequeña galería con la sala de exposición. Hablamos sobre el cómic y sobre la vida.

Mientras aún esperábamos a Jorge Lucas, no sabiendo de sus inconvenientes con la explosión atómica, volvimos a la abarrotada sala de reuniones a presenciar la charla de realizadores de fanzines y cómics independientes que hablaban sobre sus trabajos, moderados por la infaltable Alejandra Márquez, y la presentación de las obras República Gada de Fernando Biz y McKosher de Brian Jachez (editadas ambas por llantodemudo y Ediciones Noviembre).

De vuelta en la sala de la feria, Lili se hizo firmar la biografía gráfica de Juan Moreira por el autor, José Massaroli, mientras yo no me animaba, por timidez, a saludar a Ale Márquez.

Eran más de las ocho de la noche pero la jornada seguía, se anunciaba un sorteo, más presentaciones de libros, la exhibición de dos cortometrajes y un concierto acústico. De todos modos, la sobredosis de cómic ya estaba haciendo efecto y nuestros pies y nuestros ojos reclamaban descanso. Entonces decidimos partir. Caminando a paso lento por las callecitas del Centro hasta llegar a la boca del subte en Carlos Pellegrini. Lili se tomó el subte en una dirección y yo en la dirección opuesta. Llegado a Retiro, me tomé el tren. Allí, pensé primero en la creación de mi personaje El tímido loco. Un supervillano del carajo, cuyas historias aún carecen de plasmación gráfica, pero luego tomé entre mis manos el Jueves de Cortés y Podestá y me sumergí en la más profunda melancolía. Me lo devoré en el viaje hasta la estación Saavedra. Cargado de esa solitaria tristeza de muerte que provocaban las líneas y sombras de sus páginas. Un raro modo de terminar una hermosa jornada.

Apostilla

Cuando era un pibe, en la época de la escuela secundaria, iba con mis amigos a Entelequia, al Club del Cómic, a Camelot. A veces hacíamos caminatas cruzando la capital yendo de un local al otro. Mi amigo Guillote me prestaba sus cómics de Star Wars y de DC. Asistimos a la Fantabaries en plena fiebre manga (de la cual no participé) y X-Files (de la cual sí participé), juntando tapitas de Fanta como locos, incluso a último momento recolectando de las veredas de los kioscos y de los cordones de la calle para que pudieran entrar unos amigos. En las ferias del libro, el principal objetivo era indagar en los stands de cómics. Durante unos años el caudal de cómics en estas ferias fue mermando hasta alcanzar un punto cero. Antes de eso (por suerte hoy algo superado), podíamos entrever las ventajas que tenía Entelequia por sobre el Club del Cómic. Los álbumes de Tintín los distribuía una librería de Avellaneda antes de que volvieran a estar en todas las librerías, y yo aprovechaba la feria para completar mi colección.

En el patio de las Escuelas Raggio se intercambiaban los números de Cazador y mis amigos dibujantes hacían sus propias interpretaciones del personaje, aunque terminó teniendo más éxito la realización de improvisados manga basados mayormente en Dragon Ball. Mi satírica saga narrativa de La cara de Arias y Cardesco, el inmortal tenía un rotundo éxito en mi curso y clamaba por una versión cómic que nunca se pudo realizar, a diferencia de la historia de nuestra bandita de rock adolescente Los Raggio que llegó a contar con algunas páginas de viñetas dibujadas a grafito y color, hoy creo que desaparecidas.

No fue hasta 2003 ó 2004 que volví a relacionarme de un modo más íntimo con los cómics, cuando Sebastián abrió Natural Comics en Vicente López y se convirtió en mi comiquero amigo. Llegamos a planear con él la aparición de Solano López dando una charla en el local con motivo del lanzamiento de El Eternauta: el regreso, destacando la importancia de hacerlo en pleno escenario del inicio de la aventura de Juan Salvo. Por diversos motivos, este ansiado encuentro con el gran Solano no se pudo concretar.

Con idas y vueltas, me encontré de pronto en Dibujados 2011 con mi amiga Lili, hojeando libros y álbumes maravillosos, apoyando las iniciativas independientes y autogestionadas, emocionándome al ver un naipe de Skeletor y otro de Yoda y recuperando esa doble vida que significa meterse en una viñeta y no olvidar, pero redimensionar todo aquello que nos afecta en la vida que nos toca vivir.

“Algunas veces estoy bien, y algunas veces yo me quiero morir”, canta Matt Buzz, una sentencia que estuvo sonando en mi cabeza durante cierta parte del sábado, en ese ir y venir entre tristezas tatuadas en el cuerpo y la felicidad traída por una linda tarde de cómics compartida con una amistad muy querida.

Esa sentencia de Matt Buzz me hizo acordar lo que mi amigo Willier escribió una vez: “Tengo siempre una canción para cuando quiero morirme”. El sábado me di cuenta de que además de una canción, tendré siempre una viñeta para cuando quiera morirme.

Dibujados: facebook

DIBUJADOS
Encuentro de historietistas, ilustradores y guionistas
Viernes 14 y sábado 15 de octubre de 2011
Buenos Aires

*Todas las fotos reproducidas en esta entrada fueron tomadas del facebook de Dibujados

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8 respuestas a Dibujados: Encuentro de Historietistas, Ilustradores y Guionistas (Buenos Aires, octubre 2011)

  1. Luis dijo:

    Gracias por la crónica!
    Lucas no pudo ir, nos enteramos má tarde, por una fuerte angina. Un abrazo!

  2. Pucha, rotten… me hiciste emocionar.
    Qué buenas épocas las de Natural Comics.

  3. Muchas gracias por lo que decís de Jueves, me alegra mucho que te haya gustado de esa forma. saludos!

  4. Sebastián dijo:

    Hola Augusto, aquí Sebastián su comiquero amigo.
    Antes que nada, es un honor estar en tu blog, disfruto mucho tus relatos pero sobre todo de la gran persona que sos.

    Un abrazo grande

    • avgvstog dijo:

      Hola, Sebastián! Qué bueno leerte por acá, qué orgullo. No sabés cómo añoro las épocas pasando por Natural Comics y charlando con vos, siempre me acuerdo, sos un gran tipo y fue un gustazo haberte conocido. Mil gracias por comentar, me puso re contento (como se debe notar, jaja).

      Un gran abrazo!

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