Festival Increíble de Historietas, Fanzines y Afines (Club Cultural Matienzo, febrero 2012)

Escribe: avgvstog
Parrafista invitada: Liliana Navarro Ibarra

El domingo 26 de febrero tuvo lugar el segundo Festival Increíble de Historietas, Fanzines y Afines, organizado esta vez en el Club Cultural Matienzo, en el barrio de Belgrano.

Llegó el domingo, abrí los ojos lentamente, ni un solo sonido alteraba la calma. Di comienzo a los habituales rituales cotidianos que me llevan de una habitación a otra de la casa hasta, finalmente, tomar las llaves y aventurarme al soleado exterior. Antes de llegar al destino historietil me esperaban muchos viajes, en tren, colectivo, subte y por los recovecos de la mente. Evidentemente, no hay ninguna tarjeta SUBE que garantice un viaje eficaz por los propios pensamientos…

De la viveza criolla de viajar gratis en la línea Roca al viaje en el 134, con destino Parque Patricios. Una vez en tierra firme y desde mi ubicación, en avenida Caseros y Deán Funes, pude ver como lentamente y cuadra tras cuadra se acercaba la figura desgarbada de Miguel, oriundo de Entre Ríos, quien se hallaba de visita en Buenos Aires por el fin de semana.

Tras una breve deliberación optamos por viajar hacia el evento en subte, a pesar de las múltiples combinaciones y pases mágicos que deberíamos hacer para llegar. Las líneas y los colores se fundían en un solo camino: el amarillo de la H, una A celeste siempre celeste y la inconfundible D verde. Tal vez fuese la casualidad –yo me inclino a creer que se trató de un guiño del destino– pero esta última letra me tenía preparada una grata sorpresa cuando noté entre los viajantes tres rostros conocidos. Eran los integrantes de Panxa Comics, a los cuales habíamos conocido días antes junto a mi amigo Augusto en la feria de comics ‘Rocketbooks’. Al descender del subte –mordiéndome nerviosamente el labio por enésima vez en diez minutos– decidí, al menos por una vez, superar mi proverbial timidez (inicial) y me acerqué a ellos para saludarlos. Rápidamente se armó una entretenida charla, en la cual intercambiamos apreciaciones del tipo artista(s)/lector(a) sobre el Nº4 de la revista Panxarama (recientemente editada por ellos y de una notable calidad artística) así como opiniones respecto a eventos afines pasados y por venir, tanto del medio under como de la veta manga/anime.

Fue así como, en curiosa procesión, nos dirigimos hacia el Club Cultural Matienzo, punto de encuentro con Augusto. Siendo la puntualidad una de sus características, me sorprendió no verlo en la puerta al llegar, aunque pocos minutos después su sonrisa bonachona lo delataría a la distancia…

Me tomé el bondi en avenida del Tejar y en pocos minutos llegué a Cabildo y Maure. Doblé en la calle equivocada (como de costumbre), pero sólo fue cuestión de caminar una cuadra y llegar a Matienzo. Desde Zapata subí hasta Cabildo. En la puerta del Club Cultural Matienzo, casi en la esquina, me esperaba Lili (con su chaleco Chuck Norris verde militar) acompañada de su amigo entrerriano Miguel. Habían pasado apenas diez o quince minutos de las tres de la tarde.

Foto tomada del facebook de Gala Comic

El Club Matienzo es una antigua casa de dos plantas y terraza que fue estratégicamente resignificada para que habitasen en ella arte y sociabilidad, con una pequeña barra justo frente a la puerta de entrada, una larga ala izquierda que conecta una ventana mediana que da a la calle con un pequeño escenario al fondo, una escalera de madera situada hacia la derecha de la barra que lleva a la planta alta (en la cual destaca, tras un pasillo, una acogedora sala con balcón a la calle), y una terrorífica escalera empinada que conduce a la terraza (el terror extremo se manifiesta a la hora de bajarla). En cada uno de los pisos había mesas con publicaciones independientes atendidas por sus propios creadores.

Cuando entramos, nos pareció ver una remera verde portada por una figura ligeramente conocida, pero pronto la perdimos, como el fantasma de las películas de terror que aparece como una veloz sombra y desaparece fugazmente ni bien el protagonista pestañea o mueve la cabeza. Supusimos que era Luis Roldán. Miguel confirmó nuestras sospechas minutos más tarde, cuando nos dijo que había visto una remera con la inscripción ‘Dibujados’.

Recorrimos ligeramente las dos plantas y la terraza y luego regresamos a la puerta de entrada.

Como era muy temprano y los historietistas independientes recién estaban llegando y armando sus mesas, decidimos salir a tomar algo para no molestar. Caminamos un par de cuadras y caímos en una parrilla ubicada en una esquina tranquila. Nos sentamos junto a una de las mesas que desfilaban sobre la vereda, acomodándonos bajo una sombrilla para que no nos pegara la luz del sol, y pedimos un vino tinto, rigurosamente catado por Lili. Tras compartir algunas palabras y terminar el vino, cada gota que quedaba en cada copa, nos levantamos y nos dirigimos (no sin cierta dificultad al caminar) al club cultural. Las tres cuadras del recorrido fueron suficientes para bajar el efecto del vino que habíamos tomado (como corresponde) con moderación.

Ya eran más de las cuatro y el lugar ahora estaba más concurrido. Las mesas estaban repletas de publicaciones de todo tipo, tanto en la planta baja como (descubriríamos luego) en el primer piso y en la terraza, y tanto los autores como los diversos asistentes caminaban por la sala, conversaban, intercambiaban material. Una banda de rock de nombre muy moderno tocó un tema en el pequeño escenario que había hacia el fondo del ala izquierda. Miguel se quedó tomando una cerveza junto a la barra y con Lili nos dispusimos a recorrer las mesas de las publicaciones. Empezamos por el extremo más cercano a la ventana que daba a la calle.

Fabián García y el vinilo de Titanes en el ring en el stand de Ediciones Impulso. Foto tomada por Liliana Navarro Ibarra

Allí estaba nuestro colega Fabián García, exponente conspicuo del under fanzinero local, editor de Ediciones Impulso y la primera cara amiga de la tarde. Con su remera metalera y acompañado, como en cada jornada, por su coekiper Ely, nos saludó con su buena onda característica. Nos pusimos a hablar largo rato. Mientras él ostentaba un vinilo de Titanes en el Ring (que no era de su propiedad) y nos presentaba a Mariano D’Angelo (autor de la escalofriante Horrorferia), con Lili le comprábamos el Igholner (que venía con pin de regalo: ella se quedó con Igholner, yo con la nubia) y conversamos con él. En eso, apareció El Bruno, autor de tantas genialidades gráficas y algo así como nuestro gurú historietístico. (No puedo evitar recordar las escenas en que el joven protagonista del film Los 400 golpes de François Truffaut, interpretado por Jean-Pierre Leaud, le prendía velas a Balzac en un pequeño santuario casero que había fabricado en su habitación. Nosotros, en nuestra imaginación, le rendimos similares honores en vida a El Bruno). Lo saludamos brevemente y él siguió recorriendo el lugar, mientras nosotros seguíamos charlando con Fabián y de pronto se nos sumaba otro amigo, el ilustrador e historietista Gabo Molina. Como no podía ser de otro modo (en rigor, podía serlo, pero no lo fue), llevaba puesta una remera de los Beatles.

A la derecha de Fabián estaba la gente de Al oído, la exquisita revista en formato papel nacida del blog homónimo y de la pluma de unos inquietantes fundamentalistas del escuchar. Tras hojear el primer número de la revista y charlar un rato con uno de los creadores (sobre el excelente resultado de la edición en papel, sobre la tapa que iba a ser y no fue, sobre algunos de los contenidos) compré mi ejemplar (ya sólo me quedaban dos billetes en el bolsillo de mi pantalón de jean) y luego volví con Lili. Tras saludar a los talentosísimos ilustradores Gala y Víctor Serra, que estaban visitando las distintas mesas de material, continuamos nuestro recorrido. El espacio se hacía cada vez más pequeño pero a la vez más cálido, con la llegada de más y más asistentes.

Lea Caballero escribiendo y dibujando una dedicatoria en un ejemplar de Yo Nen. Foto tomada por Liliana Navarro Ibarra

Al fondo de la sala, junto al escenario, estaba la mesa de Híbrido Fanzine. Sentado tras ella, Pablo Ontivero hacía las veces de representante oficial del grupo, aunque Gala se acercaba de a ratos, y a su lado estaba Lea Caballero exponiendo y vendiendo improvisadamente ejemplares de su Yo Nen. Mientras Lili compraba los cuatro ejemplares que le faltaban de esta serie y disfrutaba observando a Lea realizar un dibujo con dedicatoria en uno de ellos, yo conversaba con Pablo sobre su genial Ganímedes, la breve historieta que publicó en el primer número de Híbrido Fanzine y que en su momento me había fascinado por la claridad de su trazo y por la sencillez de la historia, contextualizada en un entorno de ciencia ficción futurista pero ambientada más bien en la propia humanidad del personaje, construyendo una espontánea empatía nacida de la profundidad emocional del personaje en comunicación con la del lector. Luego me colé desvergonzadamente en una conversación entre Gabo Molina y Víctor Serra sobre las responsabilidades que implica el trabajo profesional del dibujante y sobre las dificultades que presenta el dibujo de ciertas figuras animales, en particular los caballos.

Habiendo llegado a este punto del relato ya es momento de asumirlo: la disponibilidad de dinero siempre es inversamente proporcional a la calidad de los fanzines. Sin embargo, eso no amilanó nuestras ganas de seguir recorriendo y admirando las distintas propuestas artísticas presentes. Fue así como llegamos a la planta alta del club, en donde se hallaban publicaciones tan diversas como las de Panxa Comics o Kerberos Arte, por citar sólo algunas entre tantas. Inclusive descubrimos una pequeña publicación que recopilaba dibujos realizados por los expositores del anterior Festival Increíble –realizado el 17 de diciembre de 2011– y convocado por Niños, Burlesque, Alejandro Cohen Arazi, Grupo Convoy, Hotel de las Ideas, Revista Clítoris y Un Faulduo.

Subimos a la terraza (también repleta de puestitos con publicaciones y concurrentes dando vueltas) y allí vimos a Keki Unpuntito que charlaba con unos colegas sentada sobre una silla reclinable. Mientras tanto yo comprendía que en mi bolsillo tenía, no dos billetes de cinco –como pensaba– sino dos billetes de diez, con lo cual me quedaban esperanzas para tomarme otro vino. No duró mucho, porque tras arribar a una mesita pequeña sobre la cual brillaban las tapas en color del fanzine Vacío de India II, y cometer el acto imprudente de hojearlo y ver rotundas viñetas y una línea de los Peligrosos Gorriones haciendo las veces de apertura de la primera historia, no me quedó más opción que despedir el vino e invertir allí la mitad del dinero que me quedaba.

Foto tomada del facebook de Festival Increíble

Pasamos las páginas de una edición ilustrada por diversos artistas de los Cuentos de amor, de locura y de muerte del fatídico Horacio Quiroga, Lili compró un singular poster a un peso con el lema “La verdad nos hará zombies” (de la mano de un putrefacto… ¡Evo Morales!), y finalmente volvimos a la planta baja. Mientras sonaba una banda (no pude reconocer si era la misma que había sonado antes) y la gente se amuchaba en el pasillo que formaban las dos hileras de mesas con publicaciones, nos sacamos las fotos reglamentarias con algunos de los amigos y colegas, nos despedimos y finalmente partimos. Eran cerca de las seis y media.

Caminamos por Cabildo hasta la boca del subte ubicada junto a la plazoleta Miguel Abuelo y allí los caminos se bifurcaron. Lili y Miguel (no Abuelo, sino el entrerriano) caminaron escaleras abajo para tomar el subte, yo retomé caminando por Cabildo para tomarme el primer 41 ó 67 que saliera de las entrañas del viaducto Carranza. A mí sí me acompañó Miguelito Abuelo, como una canción, lejana pero actual, desnudándome.

Mientras tanto, en algún lugar de la Gran Aldea, tras una sincera despedida y deseos de buen viaje, adquiría sentido esa línea legendaria: “Louis, I think this is the beginning of a beautiful friendship”. Efectivamente Rick, efectivamente…

SEGUNDO FESTIVAL INCREÍBLE DE HISTORIETAS,
FANZINES Y AFINES
Domingo 26 de febrero de 2012
CLUB CULTURAL MATIENZO – Matienzo 2424
Belgrano – C.A.B.A. 

Festival Increíble: facebook

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2 respuestas a Festival Increíble de Historietas, Fanzines y Afines (Club Cultural Matienzo, febrero 2012)

  1. Eiti Leda dijo:

    Todavía dudo sobre qué fue/es más lindo, si la agradable tarde del evento o esta entretenida crónica, jaja. Ahora nos espera otra linda jornada en ‘Dibujados’! 🙂

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