Dibujados. 3er encuentro de historietistas, ilustradores y guionistas (06 Central Hostel, marzo 2012)

Del viernes 23 al domingo 25 de marzo de 2012, se realizó la tercera entrega de Dibujados, encuentro de historietistas, ilustradores y guionistas, donde se dan cita los representantes de la producción local independiente, exponentes del under y también personalidades consagradas y de incuestionable trayectoria. Ilustradores, guionistas, fanzineros, editores independientes, todos hermanados en un espacio en común, organizado por los historietistas Lubrio, El Bruno, El Gory y su equipo de trabajo.

Con mi querida amiga Lili asistimos a la jornada del sábado. Llegamos como a las 17 al hostel de la calle Maipú 306, en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires, luego de haber tomado un Legui en el bar Goya de avenida de Mayo. Subimos la estrecha escalera que nos condujo al hall de ingreso y allí dejamos los alimentos que acabábamos de comprar en un supermercado, que hacían las veces de ticket de entrada y cuyo objetivo era ser destinados a zonas carenciadas del Chaco. A continuación, nos introdujimos en el patio central, a lo largo y ancho del cual estaban armadas las mesas que conformaban la feria de publicaciones, fanzines e ilustraciones atendidas mayormente por sus propios autores y/o editores, y en cuyas paredes estaban dispuestas las obras de la muestra “Hay un monstruo en mi exposición”. Dada la enorme convocatoria del evento, tanto de artistas y editores como de público, este año se había habilitado una habitación más (respecto del año anterior) para ser empleada como espacio para la feria. El lugar estaba repleto de gente, y durante la tarde y hasta la noche la cantidad de asistentes no haría sino incrementarse.

Mientras los inquilinos entraban y salían de sus habitaciones, sin hacer demasiado explícito su fastidio por la multitud que ocupaba con su presencia y su parloteo el patio interno y el patiecito descubierto del fondo que se conectaba con éste mediante la cocina, el mundo historietil y fanzinero estaba en su salsa y el intercambio de material, ideas e impresiones teñía de tinta china la jornada.

La exposición propiamente dicha contaba con obras de lo más disímiles, desde simplonas viñetas que contaban una historia, a menudo en tono de humor, hasta elaboradas ilustraciones que en ocasiones impactaban por su contundencia y estilo (como por ejemplo las realizadas por Burda, Víctor Serra, Salvador Sanz y Marcelo Sosa). El humor, en concreto, tal como en la anterior Dibujados, era la nota más recurrente, y la ironía, el humor ácido y la crítica social se vieron más que bien representados por la obra de autores como Lucas Varela, Lequi, Pito Campos y Santiago Fredes, entre otros. Los homenajes entre colegas, por su parte, tampoco estuvieron ausentes (como atestiguan los trabajos de Gabriel Fix y Fabián García). Pero lo más destacable de la muestra fue el hecho de que las obras de nombres consagrados compartían en igualdad de condiciones las paredes con las obras de nuevos artistas, rompiendo ciertas barreras que en los medios gráficos parecen a veces inquebrantables.

En nuestro recorrido por la feria, nos encontramos con algunas caras conocidas y con otras no tanto. Casi como reproduciendo un ritual que se hizo costumbre en nosotros, a los primeros que saludamos entre el océano de gente que asistió a la jornada fue a Fabián García, Ely y Mariano D’Angelo, de Ediciones Impulso. Ya teniendo entre nuestras manos el Fanzinazo 2 editado por Impulso, y luego de anunciarle a Fabián nuestra ansiedad por ver publicado nuestro primer cómic en colaboración en el Fanzinazo 3 pronto a editarse (conversación sobre las colaboraciones gráficas de Fabián para Tren Loco mediante), saludamos a Lea Caballero, quien estaba estrenando el número 6 de Yo Nen. Mientras Lili le compraba un ejemplar y, como de costumbre, lo hacía trabajar pidiéndole un dibujo dedicado, yo me vi cautivado por Zombie, de Mariano D’Angelo, una exquisita colección de xilografías originales realizadas íntegramente por el autor en una edición de lujo. Luego de un rato de recorrido, en que había perdido de vista a Mariano, lo volví a encontrar en el patiecito descubierto del fondo, sentado en soledad sobre uno de los bancos de plaza que se disponían junto al mural dibujado por los artistas amigos de Dibujados, leyendo con mucha concentración un libro. Con indisimulable impaciencia, dinero en mano, le pedí un ejemplar de Zombie, y mientras concretábamos el intercambio, él me contó que tenía el proyecto de lanzar un libro similar sobre temática vampiros. “Estaría bueno”, le dije, lo cual era mi modo tímido de decir “¡Excelente idea!”.

A lo largo de la tarde, estuvimos con nuestro amigo Gabo Molina, quien nos mostró un variopinto portfolio de ilustraciones propias y nos presentó a su colega historietista Oenlao; hablamos con Nicolás Prior (autor de una hermosa colección de Cuentos japoneses para niños, cuya presentación iba a tener lugar allí mismo por la noche); saludamos por primera vez a Gabriel Fix, a quien se lo veía muy concentrado en la realización de un dibujo (como es costumbre en los ilustradores que atienden los puestos de sus propias publicaciones); quisimos saludar a El Gory pero no nos dio bola (demasiado ocupado en la organización del evento); Lili charló largo rato con los editores del fanzine Panxarama; le compramos un número de Max King Cómics a (por si hace falta decirlo) Max King, quien a medida que hojeábamos los ejemplares nos bombardeaba con comentarios a veces divertidos y, cuando no, al menos amigables; intercambiamos unas breves palabras con Pablo Ontivero en la mesa de Híbrido Fanzine.

Entre otras actividades realizadas durante el día y la noche en el marco de Dibujados, los chicos de Ediciones Noviembre (gente muy loca, hay que decirlo) dieron una charla en la habitación habilitada al efecto justo frente a la cocina. Como remate de la charla, se comprometieron a regalar ejemplares de su revista Noviembre a quienes se animaran a hacerles alguna pregunta, cualquiera ésta fuera. (El desafío, en todo caso, era tener que interactuar con semejantes personajes). Me enteré después de la charla, a la cual no asistí, y luego de haber pagado por el último número de la revista, en la cual salía, entre otras notas y cómics relacionados de un modo u otro con el rock, una entrevista a Última Cifra, una banda oriunda de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA a la cual había escuchado hacía unos meses por recomendación de compañeros de la facu y que me había llamado la atención por su sonido prolijo, que demostraba que había mucho trabajo y esfuerzo detrás de cada “acto” (o tema).

Sin embargo, la nota más destacada de la noche fue la presentación que hizo el renombrado historietista Clemente Montag de la edición en formato libro de su legendaria tira Coco y Cilindrina, una moto a conciencia, que salía en los años ochenta en la revista Anteojito, y que compartía sus páginas con otras genialidades como Las aventuras de Tintín de Hergé, El príncipe valiente de Harold Foster, Arlekín de Quique Alcatena, e incluso otras inolvidables creaciones (en formato más pequeño) del propio Montag, como Nubecito el angelito y Floripí, la brujadita. En una charla íntima moderada por El Bruno, Montag contó un poco cómo se inició en el mundo de la historieta, cuando empezó a trabajar con Dante Quinterno y con Eduardo Ferro y cuando dio vida a sus propios personajes en los estudios de García Ferré. Aprovechó la presencia de familiares suyos en aquella habitación repleta de admiradores, para narrar anécdotas e intercambiar con ellos impresiones sobre la relación ficción-realidad latente en sus obras (por ejemplo, la afición por las motos que compartían Clemente y su hermano en su juventud y que había incidido en la creación de Coco y Cilindrina). Habló de sus influencias (no sólo sus maestros locales, Quinterno, Ferro y García Ferré, sino también Walt Disney y sus estudios), narró (con la ayuda de los editores del libro, lanzado por el sello Comiks Debris) los avatares que llevaron a la recolección y publicación de las tiras de Coco y Cilindrina (que no fue, por cierto, tarea fácil). Todo ello con la frescura y autenticidad que es tan habitual en el modo de expresarse de Montag, una persona sencilla, desenvuelta, juvenil a pesar de tener cerca de cincuenta años, con un contagioso sentido del humor y la humildad de quien entiende su obra como un oficio y no como el producto de una genialidad trascendental que se eleva por sobre el resto de las tareas humanas.

Clemente Montag. Foto tomada por Liliana Navarro Ibarra

En el marco de tan amena charla, algún asistente destacó el agradecimiento (en nombre de todos los presentes) a Montag tanto por el entretenimiento brindado a quienes teníamos menos de diez años cuando leíamos su obra en la revista Anteojito, como por las influencias ejercidas sobre aquellos que se dedicaron con el tiempo a la historieta. No por nada se le había hecho entrega, minutos antes de comenzar la charla y por parte de Luis Ardouin, de una estatuilla de Coco y Cilindrina realizada con porcelana fría y con una placa conmemorativa. Los aplausos generalizados, sonoros e interminables, no hicieron sino expresar con claridad el sentido de homenaje que aquella tarde-noche tuvo para Montag.

Finalizado aquel tramo de la jornada, Montag se dedicó a firmar ejemplares de su libro. Yo ya tenía el mío, pues fue lo primero que compré ni bien llegué a Dibujados, junto con el otro volumen estrenado por Montag para la ocasión, Los Pitruchos 2, al cual el autor me adjuntó una copia del agotado Pitruchos 1 que le había pedido con anticipación, y que se había encargado de colocar dentro de un sobre de papel madera sobre el cual realizó un dibujo en birome que hoy atesoro como la pieza original que de hecho es.

Luego de una nueva recorrida general, entrada ya la noche, decidimos con Lili partir. Cuando nos dirigíamos a la escalera de salida nos cruzamos con Gala y Víctor Serra, que habían tomado la posta en el puestito de Híbrido Fanzine. Charlamos un rato, nos entregaron un anticipo de su cómic en conjunto que lleva por nombre Al oído y está aún en preparación (dejándolo a uno ansioso por tener el libro terminado en sus manos, tal es la increíble pericia gráfica y narrativa de ambos), y luego nos despedimos.

Habiendo regresado al mundo exterior, y dado que las calles principales seguían cortadas por las marchas correspondientes al 24 de marzo, fuimos caminando hasta Constitución. Cuadras y más cuadras recordando las situaciones más notables que apenas acabábamos de vivir pero que resultaban tan significativas que ameritaban su pronta rememoración. Contentos de haber podido compartir con amigos, colegas, conocidos, artistas de diversa trayectoria pero equiparable talento, una tarde de esas que renuevan las energías y dan un nuevo impulso para seguir creando, desde el lugar que cada uno ocupa.

DIBUJADOS
3er Encuentro de historietistas, ilustradores y guionistas
Viernes 23, sábado 24 y domingo 25 de marzo de 2012
06 Central Hostel – Maipú 306
Ciudad Autónoma de Buenos Aires

*Todas las fotos reproducidas en esta entrada fueron tomadas del facebook de Dibujados, salvo cuando se especifica lo contrario (o sea, una vez…).

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