Patografías de la vida cotidiana (El Serpa, agosto 2012)

El jueves 9 de agosto de 2012, salí del laburo poco antes de las ocho de la noche y me dirigí caminando desde plaza Once hasta Palermo. El clima invernal no estaba siendo muy enemigo de las caminatas, y viajar en colectivo en el contexto del paro de subtes resultaba aún más tedioso que de costumbre.

Mi destino: el Serpa. El espacio de arte ubicado en Pringles y Gorriti, que el fin de semana estaría inaugurando una nueva muestra, en esta ocasión, fotografías del frente de artistas del Borda, aquel reconocido “hospital de salud mental” porteño que desde hace muchos años viene siendo acosado por políticas de indiferencia u hostigamiento gubernamental.

En el atelier del Serpa estaban mis amigos serpianos el Cholo Gutiérrez, Matuco Cosentino, Juan Manuel Barrientos, Nico Guardiola y Angie, y fui presentado a un nuevo amigo, Pablo Eduardo Morales, integrante del frente de artistas del Borda, con quien el Cholo estaba intercambiando opiniones sobre los fundadores del rock, mientras en los parlantes sonaba un vinilo de Hendrix.

En la terraza, Nicolás Pichuqui Mendoza, fotógrafo serpiano, miembro coordinador (junto con Flavia Schuster) del taller de fotografía del frente de artistas del Borda y uno de los artífices de la muestra que se inauguraría el sábado, estaba preparando un fuego para tirar unos choris, acompañado de Ever Beltrán, artista interno del Borda cuya obra integraba la muestra. Me saludaron y me invitaron a quedarme a cenar. Los horarios no me favorecían (me esperaba un show de Mal Momento en el Salón Pueyrredon), pero la noche fue transcurriendo en tan grata compañía que terminé aceptando implícitamente la invitación, me comí un chori con los amigos y me quedé hasta la madrugada conversando y compartiendo.

En un momento que fui a comprar una bebida al mercado de la otra cuadra, aproveché el regreso para quedarme mirando más detenidamente la muestra en las dos salas de la planta baja.

La muestra era, en rigor, dos muestras y una a la vez. Acaso un atentado contra la lógica convencional y contra el principio de no contradicción. La primera muestra había sido realizada en 2011. Titulada “Por menos me encerraron”, un alegato y una toma de posición, se trataba de una serie de fotografías ampliadas en formato mediano, cada una de las cuales había sido realizada colectivamente. Alternándose en las funciones, los doce artistas participantes habían construido en cada foto un mundo, una situación, un relato nacido de la imaginación. Vestuarios, actuación, escenografía, la creatividad humana iluminada por una lámpara y capturada por un obturador. Un reflejo de la sociedad y una manifestación de los distintos y no tan distintos modos de ver las cosas. De aquellos que son sometidos por el adentro y aquellos que son sometidos por el afuera.

La segunda muestra, titulada “Patografías de la vida cotidiana” y realizada durante 2012, constaba de un grupo de fotografías, ampliadas en distintos tamaños, realizadas por trece artistas (entre ellos algunos de los participantes de la muestra de 2011 y los coordinadores del taller). A diferencia de las obras de la primera muestra, estas nuevas “patografías” eran creaciones personales de cada artista, articuladas por una sencilla consigna: la plasmación fotográfica de escenas de la vida cotidiana de cada uno de ellos, internos y coordinadores. En tal sentido, el juego de la imaginación pasaba a concentrarse en el recorte y la habilidad para invadir la pasividad del espectador mediante el recurso a la más sincera autenticidad. Pequeños recordatorios de humanidad por parte de quienes resisten día a día ante la desidia gubernamental.

Justo cuando estaba terminando mi paseo por aquel mundo patográfico, bajó Pichuqui y me contó que la disposición de las obras la habían acordado y realizado entre todos los expositores, y que ahora sólo faltaba colgar un par de paneles con texto.

Volví al atelier y estuve un rato largo charlando con el Cholo sobre la muestra del buzo Miguel que pensamos inaugurar para octubre. Le contamos a Pablo algunas de nuestras ideas, incluyendo el concepto de articular obra plástica y relato escrito, y él aprovechó para contarnos que también había escrito un texto para la muestra de patografías, que el sábado ya formaría parte de las paredes del Serpa. Según nos confesó, sus inquietudes artísticas trascendían la fotografía y se extendían a la pintura y la literatura, profesando una profunda admiración por la obra de Pablo Picasso y por la poesía de Jorge Luis Borges.

Las conversaciones continuaron a lo largo de la noche. Con Juan Manuel charlamos sobre los temas más variados y sin embargo todos ellos conectados entre sí. Pude ver un adelanto de su muestra programada para el 7 de septiembre en el Serpa, deleitarme con un texto escrito por alguien cercano a él que me caló profundamente en los huesos, y disparar el pensamiento a los puntos más diversos mediante el intercambio de apreciaciones y reflexiones. Entre chori y bebida, también llegó al Serpa la gente de Cienbarrios punk rock, con quienes intercambié algunas opiniones sobre la escena punk local. Finalmente, Pablo y Ever tuvieron que irse. Volverían el sábado para la inauguración. Pablo dejó en el atelier una pintura con un mensaje oculto que había realizado anteriormente, y Ever se despidió con tierno laconismo.

Cierre de la jornada con el Cuarteto Delurbada

Aquel sábado, el Serpa convocaría a un buen número de asistentes, a pesar de las fuertes tormentas que castigarían a las calles porteñas. Las patografías del Borda se abrirían camino frente a viento y marea, como los artistas del taller venciendo los obstáculos de la agresión y la indolencia. Y a un tiempo que sonaría la música de una banda de jazz, seguramente resonaría en el costado auténtico de cada uno, aquello que escribió para la muestra Pablo Morales:

Fotografía es algo
que no se puede definir.
¿Pero cómo? No lo sé.
Pero es el día que estoy fotografiado.
¿En dónde? No lo sé.
Pero yo estoy acá.
No sé en dónde pero estoy acá.
Fotografiado.
Estoy más cerca
Ayer y hoy
Estoy tranquilo
y estoy acá.

Donde estoy, grito
No lo sé.
Pero estoy acá.
¿Dónde están todos ustedes?
Pasó todo y estoy acá.
En donde me crié.

¿Donde están ustedes?
¿Dónde? No lo sé.
Pero estoy tranquilo
y nada más.
Estoy tranquilo y tengo que descansar.

(Pablo Eduardo Morales, Yo estoy fotografiado)

PATOGRAFÍAS DE LA VIDA COTIDIANA
TALLER DE FOTOGRAFÍA DEL FRENTE DE ARTISTAS DEL BORDA
Desde el sábado 11 hasta el viernes 31 de agosto
Cierre: viernes 31 de agosto desde las 19 hs.
EL SERPA espacio de arte – Pringles 1488
Palermo
Entrada libre y gratuita

El Serpa: blog y facebook
Nicolás Mendoza: flickr

Las fotos reproducidas en esta entrada fueron tomadas por Nicolás Mendoza
durante la noche de la inauguración

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