35 x 50 (El Serpa, diciembre 2012)

Como cada año, El Serpa, espacio de arte, despidió el ciclo artístico con una muestra colectiva. Según las palabras de los propios serpianos: 38 maestros, 38 aprendices, 38 aciertos, 38 dudas, 38 visiones, 38 pinturas. En cierto modo, 38 razones y sinrazones que desafían los finales del mundo mediante un simple formato, 35 x 50, aceptado y negado por los mismos artistas expositores.

En esta muestra de fin de año, inaugurada la noche del viernes 14 de diciembre, conviven las obras de los cuatro pintores que conforman el grupo Persistencia y que fundaron El Serpa, con las de diversos exponentes de la pintura contemporánea local. Óleos, acrílicos, técnica mixta e incluso acuarelas. Una obra por artista, 38 artistas en diálogo recíproco a través de sus obras y por intermedio del blanco de las paredes y del ojo y las emociones de los visitantes.

Allí me sumergí el viernes inaugural, luego de atravesar la ciudad bajo un chaparrón nostalgioso que trajo consigo un viento reparador. Eran las diez de la noche y la esquina de Pringles y Gorriti estaba concurrida como pocas veces. Significativamente, las salas de exhibición del Serpa no estaban por ello menos repletas de curiosos, amantes, creadores, invitados, lectores, observadores y habitantes de las líneas, siluetas y formas.

Crucé el umbral flanqueado por ladrillos de flamantes colores y me dejé llevar por la pintura.

Mientras un saxo emitía sonidos primigenios, un halcón (obra de Alfredo Luna) me remitió a aquel Horus que podía ser a la vez rey, dios e hijo, adulto y niño, animal, signo y hombre, uno y varios. Quién sabe, acaso hombre y mujer. Horus con y sin adjetivos.

Desfilaban también en aquellas paredes el realismo angustioso de una pileta de azulejos según Jorge Montoya, la indecible esperanza del buzo Miguel y su hijo según Leandro Gutiérrez, un accidentado mono de cobre de Matías Cosentino, los rojos cautivantes que, detrás de una escena de Nicolás Guardiola, conducían la totalidad de la atención hacia el misterio. La belleza del color que desgobernaba un paisaje de Mariano Perarnau, la insubordinación de la geometría que gobernaba un despaisaje de Juan Manuel Barrientos, la fascinante exploración de la figura humana a cargo de Fernando O’Connor, un desgarrado George Harrison (si se acepta mi libre nominación) en tonos castaños, realizado por Sergio Boccaccio. Rostros que con sonrisas o expresiones solemnes marcaban el rumbo hacia algún lugar poco deseado, por conocido (Carolina Getar, Pablo Zweig, Jonathan Junyent, Alejandro Boim, Andrés Mendilaharzu, Carlos Muslera), pinceladas como gotas violentas de lluvia que configuraban escenas de vacío y soledad (Martina Zavalla, Marcelo Morán), fantasmas, seres mitológicos y evocaciones de lo inquietante (Luz Moyano, Sebastián Dufour, Mariana Gabor, Germán Wendel, Mariano Vior, Georgina Ciotti), la desolación más cruda y un vistazo hacia lo que fue (Héctor Meana, Pablo Suárez Olivera, Mario Calvo).

Compartiendo charlas y copas con los amigos, los minutos fueron pasando en el ir y venir de la mirada hacia los cuadros, y así se fue aproximando el horario en que comenzaría el recital de Los Mentirosos y Mal Momento en el Salón Pueyrredón, al cual no tenía intención de faltar. De todos modos, no me perdí de subir al atelier de planta alta y charlar con Nico Guardiola y Ángela Timon sobre el flamante sello editorial Premonitora, cuyo primer lanzamiento sería la edición impresa de El misterio del hombre rojo, relato pictórico de Nico Guardiola expuesto en julio en el Serpa, y que contaría con mi crónica del evento como prólogo. También pude conversar con Matuco Cosentino sobre su próxima muestra Los monos de cobre, planeada para el año entrante, y con mi amigo-hermano el Cholo Gutiérrez sobre sus nuevas creaciones. Quise iniciar una conversación con el pequeño nuevo habitante del Serpa, el joven Benicio, pero su plácido sueño impuso una comprensible barrera, lo cual no me impidió charlar brevemente con su madre Corina y con su orgullosa abuela, Rosa.

Busqué al Peri Perarnau, a quien hacía rato que no cruzaba (desde que se había asentado en el sur de la provincia hacía alrededor de un año), pero a pesar de tener la información de que andaba dando vueltas por el Serpa, no logré localizarlo. Sí, en cambio, pude estrechar en abrazo fraterno a Nicolás Mendoza, el serpiano fotógrafo, y pedirle un vino y un fernet a Gonzalo Linares, quien estaba a cargo de la cocina. El fernet era para mi hermano Fernando, que acababa de arribar al Serpa para ver la muestra y luego ir conmigo al show de Malmo.

Luego de un intercambio de apreciaciones con Fer sobre las obras expuestas, despedimos a mis amigos serpianos y huimos hacia el Salón Pueyrredón, a tiempo para ver a los festivos Aliento de Perro y a las ramoneras conchitetiles Las Vin Up. Así, llegamos con unos vasos de más a la marea de emoción de Los Mentirosos y a la fiebre de Mal Momento.

En particular, como las letras de Los Mentirosos, el Serpa se había inyectado aquella noche con iguales dosis de angustia y de esperanza, de penumbra y de luminosidad. Sus paredes exteriores vestidas de color, quedaban oscurecidas por la sombra proyectada por las ramas del frondoso árbol de la vereda, pero podían apreciarse según la dirección que uno le diera a la mirada. Las paredes internas no eran ajenas a la misma operación. Por fuera y por dentro, por oficio y por espíritu, por hacer y por buscar, el Serpa era noche y día. La contradicción originaria.

Entre la alegría y las dudas, sonaba ese tema que no tocaron aquella noche Los Mentirosos, pero una de cuyas líneas no dejé de recordar: “A mi lado la rosa se muere”. La rosa y la muerte como imposibilidades equivalentes.

Un nuevo año será serpiano. Ésa es la única certeza.

35 x 50
MUESTRA COLECTIVA DE PINTURA
Desde el viernes 14 de diciembre de 2012 hasta marzo de 2013
EL SERPA espacio de arte – Pringles 1488
Palermo
Entrada libre y gratuita

El Serpa: blog y facebook

Las fotos reproducidas en esta entrada fueron tomadas del facebook de El Serpa

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Aclarame la línea, Crónicas del Serpa y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s