Matías Cosentino-Monos de cobre y 35×50 (El Serpa, noviembre/diciembre 2014)

35 x 50 

Siempre brilla el mundo cuando se abren los ojos.
Anahí Ferreyra, Máscara y vacío

El sábado 13 de diciembre de 2014 se inauguró en el Serpa la última muestra del año, 35×50, siguiendo el ritual de cada diciembre: muestra colectiva y brindis entre amigos y colegas. Traicionando la sacralidad del ritual, me ausenté ese sábado pero acudí unos días después para deleitarme con esas obras que, lejos de refrescarme en un diciembre caluroso, me abrasaron como si de la cercanía misma del fuego se tratara. Más de treinta pintores hallaban expuestas sus creaciones bajo una sencilla y rotunda consigna: PINTURA. Con la guía espontánea del Gonza Linares, que enriqueció mi visita con su sabiduría revestida de humildad, pude apreciar ese festival de arte figurativo, tan lejano de los dislates posmodernos y de las constricciones de la academia.

Días después, en una nueva visita y clericó improvisado mediante, pude compartir apreciaciones ya no sólo con el Gonza, sino también con Leandro el Cholo Gutiérrez, uno de los serpianos fundadores, llegando a la conclusión de que 2014 fue un buen año para el Serpa, aun a pesar de complicaciones de diverso tipo, y de que 35×50 era un buen registro de ello, por el nivel de la convocatoria y por la calidad de los trabajos recibidos. Sin olvidar, desde luego, que 2014 fue el año en que (Fabio) Zerpa estuvo en el Serpa, punto de reunión de dos entidades que parecieron compartir algo más que un simple (o no tanto) conjunto de letras.

Unas semanas antes de la muestra de fin de año, sin embargo, se inauguró otra muestra de importancia, obra de uno de los artistas fundadores del Serpa, Matías Matuco Cosentino, quien hacía un par de años que no exponía individualmente o en dueto. Llevó por título Monos de cobre y su botadura tuvo lugar el sábado 22 de noviembre.

Monos de cobre

El cortocircuito se produce por los fallos en los conductores cuando estos quedan sumergidos en un medio conductor (agua), por contacto con humanos o cuando los monos de cobre salen a la superficie.
Matías Cosentino

Monos de cobre podría ser una banda de punk rock, un manifiesto estético o una aventura en clave de novela gráfica. De algún modo, es las tres cosas, o acaso la ilusión de un cortocircuito producido por un fallo creativo en la combinación de las tres potencialidades, devenidas pintura.

Matías Cosentino tiene mucho de punk rock, pero de ese punk rock de introspección melancólica que coquetea con lo que acá se conoció como sónico, indie y alternativo: sus pinceladas son acordes en downstroke, pero su mirada revela la nostalgia de un disco de Los planetas o de un aullido de los Peligrosos gorriones.

Y esas acuarelas y pasteles en las que monos de una clase de electrotecnia desafían lo humano mediante el juego y el enigma, responden a la simpleza de un enunciado estético que no es otro que el de la honestidad y la autenticidad.

Esfuerzo y pasión transferidos al papel en viñetas cuya autonomía revela otro juego: el de la aventura sin conflicto evidente, el de la narración cuya trama permanece en el misterio. El cortocircuito cuya explicación lógica, técnica, muere en el momento en que un mono de cobre sale a la superficie exhibiendo una sonrisa burlona, una mueca de ironía.

EL SERPA espacio de arte – Pringles 1488
Palermo
Entrada libre y gratuita

El Serpa: blog y facebook

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Aclarame la línea, Crónicas del Serpa y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s